
1871-1999, 27 de Noviembre
por Roberto Rodríguez de Aragón,
Miami, en exilio, 11 de Noviembre de 1999.
El próximo 27 de Noviembre se cumplirán 128
años del bárbaro asesinato por el Imperio Español de los ocho estudiantes de
medicina que en la Universidad de San Cristobal de La Habana cursaban sus
estudios con la ilusión de terminar su carrera y serles útiles a la humanidad
en la profesión que es un sacerdocio.
No nos explicamos como las organizaciones
cubano-americanas de la Universidad de Miami y F.I.U. (Florida International
University) no aprovechan esta histórica fecha para reafirmar los valores
estudiantiles, no solamente de la juventud cubana, nos referimos a la de todo
el universo. Pudieran aprovecharlo para
hablar de las injusticias de los regímenes totalitarios donde sobre el poder
judicial priva los intereses del tirano, dictador, rey o soberano que rige los
destinos de esa nación.
Más inexplicable es la sumición del actual
estudiantado en los centros educacionales de nuestra sufrida y abnegada
Patria. De sobra sabemos que para
escalar estudios superiores en Cuba hay que pertenecer al partido o ser hijo de
dirigentes del castro-comunismo. En
nuestra vicentenaria Universidad, desde su fundación, siempre ella fue el
termómetro de la política nacional y de la internacional. Muchas veces ese estudiantado fué manipulado
por sus propios dirigentes para beneficio propio o de una causa en contra de lo
mejor para Cuba. Lo cierto es, y ahí
están las publicaciones de la época, que cada vez que el gobierno de turno
tomaba alguna medida que "la colina" estimara perjudicaba a los
mejores intereses de la nación o de su pueblo, los estudiantes de la
universidad , y los institutos de segunda enseñanza, demostraban su repulsa a
la medida en una forma u otra. Si los
pasajes de los omnibus eran aumentados, o los cigarros, la creación de un nuevo
impuesto o para pedir la distitución de un primer ministro o del ministro de
educación, los predios del Alma Mater temblaban por las protestas de su
estudiantado, secundado muchas veces por los de segunda enseñanza.
Ahora vemos con tristeza como ese
estudiantado olvida su patriótica historia y acepta mansamente todo lo que diga
o haga el "Pinocho del Caribe".
No se entiende como con el ejemplo dado por ocho estudiantes de
medicina, por Pedro Luis Boitel, Virgilio Campanería, Jorge Fundora y
muchísimos mas dirigentes universitarios no se lancen a las calles en protesta
por tanta crueldad de un gobernante que se aprovechó de la Universidad para
envolverse en su bandera y cometer actos delictivos desde el asesinato hasta el
robo. No sabemos si con motivo de la
visita de su majestad, el Rey de España a nuestra Patria, pidió visitar el
obelisco que conmemora el fusilamiento de los estudiantes de medicina en la
emplanada del malecón, frente al Castillo de la Punta. Habiendo sido por primera vez la visita de
un soberano a su antigua colonia, lo protocolar, lo humano hubiese sido
ofrecerles un homenaje de desagravio a las víctimas de un jurado manipulado
para saciar la sed de venganza contra un pueblo que luchaba por su
independencia. Solamente la actitud del
Capitan Federico Capdevilla, abogado defensor de los injustamente acusados de
haber dañado la tumba del periodista
español Gonzalo Casstañon, fue la exepción.
Recordemos en esta fecha a los mártires de
1871, Alonso Alvarez de Campa, Anacleto
Bermúdez, Eladio González de Toledo, Angel Laborde, José de Marcos y Madina,
Pascual Rodríguez y Pérez, Carlos Agusto de la Torre y Carlos Verdugo y a todos
los estudiantes cubanos que con dignidad se opusieron a las injusticias que se
cometían en nuestra Patria. Recordemos
también al Capitán Federico Capdevilla que salvó el honor de los españoles y
demostrarnos con su viril actitud que no todos los hijos de la madre patria,
sentían ni pensaban igual.
¡Estudiantes cubanos de la patria esclava y
los que en el destierro han podido cursar los estudios sin exigencias
políticas, ni chantages es la hora de revivir la conducta de vuestros
compañeros!. La historia vigila y
recuerda. Recuerden a vuestros
compañeros con la actitud digna de los grandes, en especial los que sufren en
carne propia las torturas de un cruel tirano.
Ustedes son la esperanza de Cuba.