
¡PLAY BALL!
Por Roberto Rodríguez de Aragón
Miami, en exilio, Febrero 11 de 1999
Todos recordamos en la época del Presidente Nixon las gestiones del conocido Henry Kissinger para concertar encuentros de Pin Pon entre la China Comunista y los Estados Unidos de América. Aquello que pareció ser un inocente encuentro entre hijos de ambas potencias mundiales que servirían para identificar a las nuevas generaciones por medio de este juego de mesa, no pasaría de ahí. Total, darle a una pelotica con una raquetica, qué daño pudiera producir. Y así comenzó "la política del Pin Pon". No recordamos quién ganó en estos inofensivos juegos de las peloticas y las raqueticas, pero el objetivo de la China Comunista y el de Kissinger sí dio muy buenos resultados. A los pocos años China estaba llena de grandes consorcios con capital norteamericano para aprovechar la mano esclava de los infelifces chinos y colocar los productos elaborados en el mercado americano de más de doscientos millones de habitantes con gran poder adquisitivo, que ha traído como resultado también, de que miles de industrias norteamericanas han dejado de producir por lo imposible de competir con los productos chinos de capital y tecnología norteamericanos. Naturalmente que dentro de estos también los hay de capital europeo aprovechándose de la mano de obra esclava.
Igualmente se han visto desplazados del mercado, los productos elaborados en Centro América, el área del Caribe y otros países asiáticos, pero amigos de U.S.A. Invitamos a los inteligentes lectores que comprueben en las tiendas los productos a la venta, Más del 70% dirán "MADE IN CHINA". Esto ha producido un desempleo de grandes proporciones desde Taiwan hasta Hialeah y una utilidad de millones de dólares, gracias al Pin Pon, para los amigos de China Comunista
Ahora se ha cambiado de juego, ya no es la pelotica con las dos raqueticas. La pelota es más grande y dura, se usa un palo para darle cuando es tirada por el lanzador y éste tiene ocho compañeros que lo ayudan para ganar el juego. Nosotros le llamamos Base Ball o juego de pelota. Primero fueron los propietarios de los Orioles de Baltimore los que tuvieron la idea de jugar dos partidos con una selección de cubanos que viven en la Isla. Uno en nuestra Patria y el otro en el flamante stadium de Baltimore. Si alguna organización se supone que tenga amplios conocimientos de la problemática cubana es la de Baltimore. Por años hicieron su entrenamiento en el stadium "Boby Maduro" aquí en Miami. Esta permanencia durante el "Spring Trainer", le dio contacto con cubanos desterrados. Además muchos peloteros cubanos han desfilado por su nómina. En los últimos años Rafael Palmeiro, hoy con el Texas, Orlando Peña, Miguel Cuellar y otros.
Y como si fuera esto poco, se nos aparece el Sr. Carlos Armando Ramos con la malévola idea de llevar a nuestra Patria un team de niños "Los Cubanitos" para viajar a la Isla esclava y enfrentarlos en 15 juegos a "los cubanitos de allá". No conozco ni tengo antecedentes del Sr. Ramos pero este proyecto lo retrata de cuerpo entero, es una ampliación a todo color. ¿Es que no conoce el Sr. Ramos la tragedia de nuestro pueblo? No sabe que 14,000 niños salieron por la vía de Peter Pan, sin sus padres, para salvarlos del castro-comunismo y que otros han perecido en el Estrecho de la Florida tratando de llegar con sus padres a tierras de libertad. No conoce este "manager" que los niños que se enfrenten a "Los Cubanitos" de la Florida han pasado por un intenso adoctrinamiento. Antes de ser peloteros fueron"Camilitos" y cuando demostraron su plena identificación con la doctrina materialista y atea, entonces y sólo entonces, se les asignó para integran cualquier team de base ball de los muchos que están constituidos en nuestra Patria., mas como arma ideológica que como maquinaria deportiva.
En cada uno de esos suspuestos 15 juegos a efectuar, la propaganda del castrato caería como moscas sobre esos niños exiliados, que tengo la seguridad que conocen mucho de sus ídolos de este fascinante pasatiempo de las bolas y los "strikes", pero no saben nada de la problemática cubana, cómo fueron despojados sus mayores de todas sus libertades, llevados al paredón del fusilamiento o conducidos a las ergástulas del castrato. Posiblemente muchos nacieron aquí, pero los que nacieron en Cuba tendrán que tener en sus memorias las grandes vicisitudes de sus padres para poder subsistir o para no ser detenidos por cualquier motivo que no le guste al nuevo Herodes.
Quisiéramos conocer a los padres de esos niños que este inofensivo promotor, pretendía llevar a Cuba. Decimos pretendía, porque en los momentos que escribimos este artículo, está en libertad bajo fianza por estafa millonaria al Medicare. Aparecerse a estas alturas con la idea de la necesidad de estos encuentros "porque hay que ir rompiendo las barreras" entre los de allá y los de aquí, es una bola que ni el peor de los bateadores se iría con ella. Por la causa criminal que pesa sobre el manager de los cubanitos, sabemos que no es ningún ingenuo, ni que se ha caído del nido. Utilizar a menores de edad como escudos para cumplir compromisos con el fidelato, es un crimen de Lesa Patria y de acuerdo con las leytes americanas pudiera ser acusado de "abuso de menores", y a los padres de esos niños que, según el manager, ya habían dado su aprobación al viajecito de "la nueva política del Base Ball" que no se confundan, esto es contuvernio con el tirano y aprobación de todos los horrores y errores de estos cuarenta años. La política del "pin pon" tuvo éxito pero esta del base ball no la tendrá. Pregúntenle a los hijos de los presos y fusilados si esto es correcto.