
CON TODO RESPETO SANTO PADRE
por Roberto Rodríguez de Aragón
Miami, en exilio, 01/06/99
Somos católicos practicantes, no "de boquilla", por eso nos duele profundamente las últimas declaraciones de Su Santidad Juan Pablo II. Ellas no son el estilo del Santo Padre que siempre se ha destacado por no hablar a "medias tintas", ni ignorando la realidad. Desde su época de sacerdote en su amantísima patria, Polonia, hasta el responsable cargo en el Vaticano, asumiendo la representación de Dios en la Tierra,, habíamos leído declaraciones duras contra gobiernos que incumplían los Derechos Humanos. Se condebana a las naciones que mantenían presiones sobre los pueblos, llamando a los guerreristas mantener la paz en sus regiones. Las últimas declaraciones de Juan Pablo II no parecen haber sido redactadas por quien tenemos una gran admiración como cubano y como católico.
Hace pocas semanas, cuando el tiránico y asesino gobierno del castrato anunció "a bombos y platillos" que "se permitiría celebrar las Navidades", leímos, oímos y vimos a Juan Pablo II Su Santidad el Papa, darle las gracias a Fidel Castro por "permitir" a los cubanos celebrar el nacimiento del Hijo de Dios. Con todo respeto, Santo Padre, por qué hay que darle las gracias por permitirle a la grey cristiana conmemorar la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo? Esa es una fecha sagrada y de ninguna manera puede ser potestad de un gobierno el permitirla o no. Personalmente cada individuo o familia puede o no recordar tan importante acontecimiento que nunca había sido prohibido en ningún pueblo aunque estuviese bajo una dictadura.
No habíamos salido de nuestro asombro por este gesto de agradecimiento de la Santa Sede, cuando con igual asombro e indignación como cubano, leemos, oimos y vemos, a Su Santidad Juan Pablo II felicitar al Tirano de nuestra Patria y "al pueblo de Cuba" con motivo del primero de enero, la fiesta nacional de Cuba al triunfar la revolución que tenía como cabecilla al asesino convicto Fidel Castro Ruz.
No Santo Padre, de ninguna manera podemos aceptar su felicitación al culpable de que nuestra patria, que es Cuba, esté anegada en sangre y lágrimas desde la nefasta fecha del primero de enero de 1959. Al culpable de que la tierra que vio nacer a Félix Varela (al que esperamos que Ud. canonice durante su Papado), el mismo que nos enseñó a pensar",al culpable de que nuestra Patria, la tierra que vio nacer a José Martí que nos dijo "la Patria es ara y no pedestal", fuera destruida desde esa fecha que Ud. llama "fiesta nacional" después de cincuenta y seis años de República, después de habernos liberado de España y de los Estados Unidos de América el 20 de mayo de 1902 lograra situarse entre las primeras de América, "gústele a quien le guste y pésele a quien le pese" en todos los órdenes, habiéndola destruido el fidelatoen lo moral, político y económico en sólo cuarenta años.
Usted sabe Santo Padre que este despreciable tiranuelo de Cuba, antes y después de esa "Fiesta Nacional" asesinó sin escrúpulos cientos de cubanos que gritaban con devoción "Viva Cuba Libre" , Viva Cristo Rey". Sus confesores bien lo saben de la inocencia de estos patriotas a quienes hicieron callar sus voces frente al infamante paredón o en las ergástulas castro-comunistas. La Iglesia de Cuba, tiene que haberle informado cómo fueron perseguidos monjas y sacerdotes. Unos fueron expatriados, otros encarcelados y otros incluso, fueron a pelear por su libertad en la frustrada invasión de Bahía Cochinos, el 17 de abril de 1962.
Santo Padre, posiblemente Ud. por su cultura y experiencia, además del importante sacerdocio que ocupa podrá decirnos ¿qué le pasa a los gobernantes del mundo en relación a la tiranía que existe en "La Perla de las Antillas"?. Es un poder ostentado por un solo hombre dueño de vidas y haciendas, que se robó todas las propiedades privadas, comerciales, industriales y agrícolas, que se apoderó de todas las instituciones y centros de enseñanza, que aplastó la libertad de prensa, que ha perseguido todas las religiones que libremente predicaban su doctrina en Cuba, principalmente la Católica, que asesinó sin garantías procesales a miles de cubanos, los encarceló en prisiones y campos de concentración. No comprendemos Santo Padre cómo estos gobernantes visitan nuestra patria o reciben en la de ellos a este traficante de carne humana y de drogas, sin importarles que la sangre derramada por defender los principios de Dios, Patria y Hogar les manche sus manos y la bandera que representan. No entendemos admirado Santo Padre, cómo en un país donde no se cumple ni una letra de la Declaración de los Derechos Humanos, cuando se pone a discusión en el alto tribunal de Ginebra, no se le condena; igualmente ha pasado en las Naciones Unidas o en la Organización de Estados Americanos, en la que su Secretario General tiene a Fidel Castro como su gran ídolo.
Entre nuestro asombro tampoco comprendemos cómo se ha condenado y bloqueado a países que han violado los principios humanos mucho menos que el desgobierno de Cuba, como pasó en Africa del Sur, Haití, Irán, etc y a Cuba no se le puede herir "ni con el pétalo de una rosa". Ud bien sabe cómo se explota al obrero cubano, a nuestras mujeres y se le prohibe al ciudadano que no sea del "partido" acudir a los hospitales especiales donde hay medicinas y equipos modernos, playas, restaurantes, colegios, universidades y hoteles, todos exclusivos para la clase gobernantes y los extranjeros. Ud. sabe Santo Padre que después de su visita, la represión ha sido mayor, sin embargo aprendieron algo de Ud. cuando les dijo : "!No tengan miedo!" Y lo están perdiendo. Cuba será libre a pesar de todo esto. Con el favor de Dios