
S.O.S. DESDE CENTROAMERICA
Dr. Roberto Rodríguez de Aragón, en exilio.
Los fenómenos de la naturaleza son incontrolables, contra ellos no hay poder que los detenga, no hay ejército en el mundo que pueda hacer una guerra contra los elementos de aire, agua, temblores de tierra, ras de mar, desbordamiento de los ríos, tornados y ciclones.
Lo acontecido en los últimos días en casi toda Centroamérica, pero en especial en las hermanas repúblicas de Honduras y Nicaragua es inenarrable. Por muy fuerte que tengamos nuestro carácter, cuando se ven los noticieros de todos los canales, con las escenas dantescas del fenómeno atmosférico más terrible (después del castrato) de este siglo XX, próximo a finalizar, tienen que brotar lágrimas de tristeza al ver tantas miles de vidas, que han quedado sepultadas en el lodo, arrastradas por las corrientes de los ríos o por las marejadas implacables del Mar Atlántico. Los cubanos que estamos pasando un ciclón por treinta y nueve años, diez meses ylos días de noviembre, azotando mañana, tarde y noche a nuestra querida e inolvidable Isla, sus vientos han llegada hasta las costas de la Florida y hasta todos los rincones del mundo donde exista un cubano.
Allí, donde quiera que estemos, nos ha llegado el "dolor de Patria" por ese mal tiempo. Incluso en estas tierras hemos pasado más de un ciclón y los que viven en California lo espantoso de los terremotos. Sin embargo, todo esto lo hemos rebasado La tempestad que sopla con furia desde la patria, no nos ha impedido rehacer nuestras vidas, criar una familia y subsistir con plena libertad y logrando el pan nuestro de cada día. La gran formación económica de lod Estados Unidos de América, permiten la recuperación en corto plazo de toda la superestructura dañada o destruída. Ya del Andrew, bien reciente, prácticamente solo queda el recuerdo y la tristeza de los que murieron por accidentes provocados por el fenómeno atmosférico.
Pero ahora estamos viendo la gran catástrofe de Honduras, Nicaragua, y parte de El Salvador y Guatemala. En todas estas naciones tenemos grandes afectos que hemos logrado por la vía de nuestra profesión. De muchos de ellos no tenemos ni noticias, pedimos a Dios por ellos y sus familiares. Honduras nos toca muy profundo. Nos dio asilo político cuando nos sentíamos acorralados por las fieras sedientas de sangre y de oro. Lo hemos pregonado en nuestra segunda patria. Nicaragua, fue la nación amiga que nos dio "su mano franca", la mano de Somoza que permitió que de sus costas saliera la victoriosa Brigada 2506. Hoy, el presidente Dr. Arnoldo Alemán, salvando la dignidad de América ha salido a la palestra para denunciar a todo riesgo, el régimen fascista-comunista del castrato y declarar que no asistirá a la Cumbre de Presidentes, si es en La Habana. En Costa Rica, tenemos otro amigo de la causa de la libertad, el presidente Miguel Angel Rodríguez y Guatemala como Nicaragua, prestó sus valles y montañas para el entrenamiento de la Brigada 2506. Su Presidente, arriesgándose a la venganza del comunismo internacional, abrió sus brazos a los combatientes cubanos, el Honorable Ydígoras Fuentes.
Por todos estos antecedentes los cubanos tenemos que escuchar el S.O.S. que nos envían desde Centroamérica. Ellos, en especial Honduras y Nicaragua esperan por nosotros. La Junta Patriótica Cubana, como otras instituciones religiosas, revolucionarias, políticas, etc. está solicitando de sus 156 organizaciones en esta área, las 26 regionales en los Estados Unidos y las seis en naciones extranjeras, nos envíen con urgencia la ayuda posible para hacerla llegar a las víctimas de este fenómeno inigualable. Pueden mandar su aporte: medicinas, comida enlatada, dinero y ropas a nuestras oficinas 4600 N.W. 7 Calle Miami, Florida. 33135. O llamarnos a los teléfonos (305) 448-9898 y (305) 448-9821. También por Fax (305) 567-9548, que pasaremos a recogerlo.
No le fallemos a los que en su momento volverán a ayudarnos para que Cuba sea libre, democrática y soberana. Nuestro ciclón terminará. El de ellos está cobrando víctimas. Escuchemos el S.O.S. desde Centroamérica.