
¿Y cómo recordará la gratitud, cómo podrá recordar la reverencia,
sin que parezca exageración o vanagloria, aquel día patrio que duró
cuatro días, aquel triunfo de la idea nueva entre pabellones.
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No en sí pensaba, en Tampa ni en Cayo Hueso, el viajero felix, aunque lo rindiese la dicha del agradecimiento, ni tomaba aquellas festividades como mérito propio y cúspide de su fortuna; sino como anuncio de lo que puede ser el alma cubana cuando el amor la inspira y guía.
Ni le escondía aquel pórtico embanderado el camino de tinieblas
quehan de poblar los ayes que acompañan, en el misterio materno, el nacimiento
de
la libertad. Ni en escarceos indignos oratorios iba pensandoaquel que a cada paso era sorprendido por tales pruebas de la grandeza
del corazón de su país, que a la oratoria más osada hicieran enmudecer,
y a la más peripuesta le hubieran aventado los perejiles, y sólo dejaban


