DOMINGO NEGRO
Por Roberto Rodríguez de Aragón
Miami, en exilio, Julio 26 del 2000.

Fué un domingo en horas del amanecer Santiaguero. Día de carnaval en la capital oriental, considerados por todos los que disfrutaron las pachangas tradicionales como una de las mejores del mundo, (sin exageración). Siempre hemos dicho que nuestro mayor pecado, hasta ahora, fue no conocer la indómita provincia de Oriente, cuna de tantos héroes y mártires, mujeres y hombres que escribieron con letras de oro sus nombres en nuestra rica historia. También fué paridora de seres negativos, crueles y asesinos, pero son la exepción de la regla. Fidel Castro Ruz que nació en Oriente, es una de las pocas cosas negativas de la histórica provincia.

En más de una oportunidad planeamos nuestro viaje al extremo de la Isla. La primera vez por invitación de esa gran figura como político y como persona que fué el Dr. Mon Corona, entonces gobernador provincial de Oriente. Muy amigo de mi inolvidable padre le dijo nos invitaba a Fernando (mi hermano) y a mí a los carnavales de Santiago de Cuba "que nos cuidaría como si fuéramos sus hijos". En esa fecha de 1944, Fernando tenía 18 y nosotros 17 años. Podrán imaginarse los lectores como se sentirían dos muchachos a esa edad, invitados por la primera figura de la provincia a unos carnavales en los que participaban todas las clases sociales sin discriminación de ningún género. Viejos, jóvenes y medios tiempo. Blancos, negros y mulatos. Cubanos, chinos, gallegos americanos, jamaiquinos, haitianos, dominicanos, etc.

Dos días antes de la salida hacia Santiago, Fernando contrajo una "infección" que montó en cólera a papá y de llantos a mi idolatrada madre. ¡No hay viaje a Santiago! ¡Ahora mismo llamaré a Mon diciéndole que no los espere! ¡Nos quedamos sin conocer Oriente y sin carnavales! La segunda oportunidad, cuando nos casamos con Raquel,. Habíamos planeado ir al Cobre para darle gracias a la Virgen de la Caridad de la que ella es muy devota. Ya estábamos en trajines electorales y los compromisos nos hacían posponer una y otra vez el ansiado viaje. Se produce el 10 de Marzo y las circunstancias obligaban a una nueva suspensión. Nuevamente, planeado el viaje, dos semanas antes, nos encontrabamos en la inigualable playa de Varadero disfrutando de su mar, sol y arena. Domingo 26 de Julio de 1953. Desde el simpático velero de mi cuñado Gerardo Fundora y del Ing. Jorge Tarafa (q.e.p.d.) veíamos las famosas regatas nacionales de cuatro remos. A todo lo largo del recorrido y mucho más, un enjambre de confiados cubanos disfrutaban del maravilloso espectáculo. En aquella época, no había discriminación, cualquier ciudadano podía visitar las playas, los hoteles, restaurantes, bares, boleras, etc. El bullicio y la alegría se palpaba y era contagioso. Muchos de los asistentes posiblemente no pertenecían a ninguno de los clubs que competían, pero distrutaban sin que nada ni nadie se los impidiera. En uno de los yates que presenciaban las regatas estaba el honorable presidente de la república, Mayor General Fulgencio Batista. No se notaba nada anormal que pudiera perturbar aquel ambiente de sana diversión.

Al regresar a tierra, se nos acercó una persona amiga y surrándonos al oído nos dijo: "hay problemas en Santiago, atacaron el cuartel Moncada, pero el ejército dominó la situación". Nosotros le contestamos, "esas son bolas, tu crees que si hubiese algo Batista iba a estar tan tranquilo viendo las regatas". Con la curiosidad de "la bola" paramos en casa del alcalde de Cárdenas, nuestro gran amigo Bathuel Posada, (q.e.p.d.). Por su amistad con el entonces Ministro de Defensa, otro gran amigo que gracias a Dios, vive para contarlo y que tiene anécdotas para hacer más de un libro (esperamos que se decida a escribirlo para bién de las nuevas generaciones) estábamos seguros poder reibir alguna información. En efecto, Bathuel tenía la confirmación de la noticia y el nombre del cabecilla. Al pronunciar su nombre, exclamamos: ¡Ese tipo es un pillo y asesino ! ¿lo mataron? "No" nos contestó Bathuel, "está huyendo y el ejército lo persigue". Con nosotros estaba Jorge Fundora, nuestro otro hermano político (q.e.p.d.) asesinado por orden del propio Chacal en 1961. "Es cierto lo que dice Roberto, lo conozco muy bién" Jorge había sido presidente de la Escuela de Ciencias Comerciales de la Universidad de la Habana y nosotros habíamos comenzado la carreta de Derecho en 1945 y uno de los de la clase era el "Herodes del Caribe". No nos equivocamos.

Jorge le había salvado la vida en la Universidad, historia qu hemos escrito en otro artículo. Nosotros teníamos muchos antecedentes de sus robos y asesinatos.

Siendo Representante a la Cámara, votamos la ley de amnistía que lo pondría en libertad de la condena impuesta por el ataque al Moncada. No nos arrepentimos de ello. El error fué no celebrar elecciones después de la amnistía, porque son ellas las válvulas de escape para las crisis políticas.

Al recordar tan nefasta fecha del 26 de Julio de 1953, elevamos nuestras oraciones por los miembros de las fuerzas armadas asesinados en el malévolo ataque del Moncada y de todos los que por motivo del asalto dirigido por el asesino del Birán han dado sus vidas en los paredones, en nuestros campos y ciudades, asesinados en las carceles y por los que en ellas permanecen, miles de cubanos y otras nacionalidades, en la lucha contra el castro-comunismo.

Esa fecha los cubanos no la podremos olvidar. Sus consecuencias acabaron nuestra Nación, dividieron la familia, liquidaron el avance de un próspero país, el cubano pasó a ser un ciudadano de tercera clase. Discriminado en su propia Patria y dos millones de desterrados.

Los cuarenta y un año, seis meses y veintiseis dís de luto nacional, son consecuencias de aquel DOMINGO NEGRO.                                    [Home]